17 agosto 2007

Brillo en los ojos y libertad

Tremendo, divertido, emotivo y real.

Sin grandes preámbulos, justo como deben ser las cosas, surgió el encuentro. La platica se inició muy despacio, fue pasando ligeramente por un conjunto de asuntos casi vagos que se fueron centrando en una apasionante conversación de ambas y de los tres.

En aquella mesa, entre copas de vino, miradas serenas y atentas, vehemencia, admiración y amistad, se creó una tranquila fuerza magnética que les trasladó a sus propios planetas, los cuales se intercomunicaron trocándose sus argumentos, sobre lo vivido y por vivir. Tan sólo hicieron falta escasos veinte minutos para que les inundara la paz; ¡caramba! otra vez la paz y la calma, verdaderamente ya no puede ser una casualidad, sin lugar a dudas son tiempos longánimes, ahora toca, ¡por fin!, la buena fortuna que nadie podrá cambiar.

La música estruendosa, las luces agitadas, los momentos de oscuridad, los vídeos destelleantes, las múltiples voces, el ritmo, los trémulos movimientos de sus cuerpos, una intensa invasión de júbilo y buen ánimo.

Brillo en los ojos y libertad.

Baldo
10. RGPI 03/2010/530

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