18 agosto 2007

¿Ves las luces del fondo y el velero?

Breve e intenso, este pequeño veraneo.

Aquí estamos, casi en la llegada, no faltan los intentos sutiles, en busca de un retraso de lo que no tiene ya remedio.

El lago cristalino, la brisa acariciando la piel, la voluntaria proyección de un escenario, serán el recurso para que nada muera en el olvido, el vinculo para entrar o salir de uno mismo y para alcanzar lo deseado.

Nada ni nadie puede retrasar la arribada.

Surgirá aquello irremediable que ambos distintamente portarán en su destino.

¡Ah del castillo! mi señora estamos llegando, ¿está usted preparada?. ¡Qué nervios!, siento un cosquilleo incontrolable. Alegría, por haber sido un protagonista principal en este maravillo sueño. Enojo, porque se percibe el nuevo día y en breve toca despertar.

...¿tienes las manos vacías?, ponlas aquí, junto con las mías, ...no sé lo que quiero. Hace una noche preciosa, que bonita se está poniendo la mar.

¿Ves las luces del fondo y el velero?.

Baldo
11. RGPI 03/2010/530

No hay comentarios: