21 agosto 2007

¡Nada es igual, todo es mejor!

Sin pisar el monte Parnaso y sin consultar el oráculo en el templo de Apolo, se han cumplido predicciones. Si, se han visitado grutas, ríos, bosques, praderas, y también fuentes, si bien de estas últimas ninguna era la de Castalia, pero estoy seguro de que en su entorno merodearon las fecundas ninfas.

También ciertas Musas han estado en derredor cada día. Como negar los mágicos efectos de Erato, de Euterpe o Terpsícore; inspirando el amor a través de la elegía, o hechizando a medio de la música, y proyectando el ritmo y la danza.

No existe duda alguna, la niebla invadió por unos días nuestras incautas almas y fuimos objeto de seducción y diversión de tales deidades. Las unas amenizaron y festejaron el encuentro, las otras profetizaron e hilaron valor y grandeza de espíritu.

Pero lo mejor ha venido después, cuando ya todo el tinglado se ha desmontado, acabada la fiesta, retirados los protagonistas, dirección, fotografía, ayudantes y todo el demás componente físico y material incluidos extras y especialistas; resulta que, allí donde hubo representación dramática, se instaló ahora la realidad, escenificando a las mil maravillas el guión.

En el escenario todo adquiere color y vida, hoy ha sido un gran día para recordar siempre y que, afortunadamente no lo hemos dejado escapar. Paella, vino bueno y queso, sin olvidar la buena música y la formidable compañía.

¡Nada es igual, todo es mejor!

Baldo
13. RGPI 03/2010/530

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