26 agosto 2007

¡Tan sencillo como dormir!

Algo tan sencillo, podría resultar en ocasiones la fuente de donde emanan los principios más elementales de una amistad o incluso de algo más que eso.

Dormir con un ojo abierto, igual que hacen quienes temen a que algo pueda suceder, es como medio dormir.

Amanecer y comprobar que las sensaciones son exactamente un calco de todo lo que viene aconteciendo, serenidad, presencia, ilusión.

Es muy posible que una retirada, ponga un relativo orden en el día a día pero, indiscutiblemente la cuestión de fondo es otra. Nada ni nadie va a poder remediarlo.

Desde cualquier estantería, un libro está a la espera de que alguien se acuerde de tomarlo para aprovechar lo que guarda dentro, su pasiva estancia es un activo, su utilidad es muy superior a la simpleza que supone una pieza colocada en aquel estante; quien lo toma y bebe de su contenido, sofoca su sed y está en disposición de cambiar su estado, ¡si así lo desea!.

Desde cualquier lugar, un ser vive y puede conseguir que otros vivan, que tú vivas y adoptes una postura positiva, que valores tu estima o que veas a todos y a todo lo que te rodea de una manera real, pacífica y estable.

Desde tu interior, cuando devuelvas el libro o decidas dar la espalda a aquel ser, ya no será nada igual; tu serás ahora el libro y el ser que tiene que compartir lo suyo para que nada ni nadie se pierda. Solo así, valorando las cosas sencillas, tomando de cuando en cuando lo que tenemos en la estantería, lograremos mantener con luz la vida.

¡Tan sencillo como dormir!

Baldo
16. RGPI 03/2010/530

1 comentario:

Anónimo dijo...

Tan sencillo como dormir y tan duro como despertar...