05 septiembre 2007

...el puntito

Si alguien tiene un puntito debido a que se ha tomado la copita de rigor, no quiere decir que se convierta en algo irresistible, es así, ¿no?. Bien, podríamos estar de acuerdo pero, no, resulta que si, que algunos cuando tienen el puntito se vuelven irresistibles.

Sale, refresca los calores junto al río en la mejor compañía que jamás ha deseado ¡y que desea, ojo!, se recoge, se pone guapo para volver a salir, le invitan a la copita y ¡ya está!, el puntito, algo pasa porque le pillan, le invitan a bailar, le piden otra copa, le cuentan su historia, ...¡no te vayas!, ...¡volveremos a hablar!, ...¡qué pena!

Hay que ver, ¡increíble! parece que fue ayer cuando se recorría una sala de fiestas entera, hasta dos veces, antes de que alguien se dignase a bailar... Ese, Narciso parecería, si no fuera cierto, pero es verdad. Sí.

¡Que bonito el río!, los árboles, los reflejos del agua en las hojas, el sonido exagerado de la cascada, el molino abandonado, otra mariposa liberada y Ella, su mirada, su frescura moviendo el cuerpo entusiasmado en su natural ambiente, su libertad, su pasión por las plantas, por la vida misma, toda su esencia, su belleza... ¡ah! y también su reacción chulesca, ...como que esto es ambiente de pobre, pero bueno ...de todo hay que aprender, siempre puede valer.

Se va, y después ¿que queda?, ...el puntito.

Baldo
24. RGPI 03/2010/530

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