14 septiembre 2007

¡Sólo hace falta mirarlos!

Hablar, estar frente a ella y escuchar su conversación. La sencilla cena, carne con guisantes, patatas fritas, ensalada y cerveza. Su ropa, ha venido muy bien vestida. Su cara, su sonrisa y los labios.

Poco a poco va entrando en ritmo y se deja llevar, con esa soltura que va dejando al descubierto una belleza inigualable. Es verdaderamente hermosa.

Calor no ha faltado, sudor tampoco. La situación va cogiendo poso, y la cosecha se aventura muy buena, podría decirse que será de lo mejor.

No ha habido paseo, pero salvo la hora de la despedida ha sido una velada muy agradable. Da la sensación de que estas pequeñas tertulias podrían convertirse en el verdadero atractivo de la relación, mira por donde..., ¡quién lo iba a pensar!. Si dos personas, una vez se conocen, se sienten cómodos, se observan, se entienden, se gustan... encuentran un modo de conjugar sus vidas basándolo en el respeto, la tolerancia..., pueda que en realidad merezca la pena intentar algún tipo de relación. ¿No?.

¿Habrá influido la luna llena, que aquel día desbordó luz y magia? o, ¿la cosa viene de antes?. A medida que se relaja la inquietud novedosa, se percibe seguridad, existe mucho interés por el otro de manera tranquila. Sin lugar a dudas, ha pasado algo, no se sabrá si fue un aire o la magia de la luna, pero a esos dos les tocó el duende, entre ellos hay amor.

Decía él, no controlo mis impulsos, esa mujer me ha tocado siento cierta inquietud cuando no está conmigo, sin embargo cuando ella está me invade la paz y estoy tranquilo. Me resulta difícil dejar de mirarla. A veces, pienso que no está pasando, que pueda ser uno de esos pensamientos utópicos que en ocasiones traigo a tierra y me deleito en ellos. Ahora dice, salvo cuando me desordena los esquemas con planteamientos cruzados, a los que mi neurona es incapaz de seguir, por lo demás, cada vez voy comprendiendo que estoy bien a su lado y lo que es aún mejor, percibo que a ella le pasa exactamente lo mismo. No tienen estatutos que regulen esta bella situación sobrevenida pero, se está constituyendo espontáneamente un protocolo de lealtad y es muy posible que encuentren un modo revolucionario de compartirse por largo tiempo.

Lo suyo es natural. ¡Sólo hace falta mirarlos!

Baldo
33. RGPI 03/2010/530

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