20 septiembre 2007

¡Ama a quién quieres amar y deja que te amen!

Hablas de que necesitas un papel de regalo y te traen el regalo con el papel... Soñar es muy bonito, pero que los sueños se hagan realidad lo es mucho más... Me gusta verte bien, pero no es cosa de un día, ha de ser de todos los días, de cada momento. No puedes hacerte una idea de lo formidable que resulta ver tus ojos relajados y tu semblante tranquilo, oírte hablar en positivo trasmitiendo felicidad.

He visto la luna un poquito más moderada, hace unos días tenía unas puntas cornudas muy exageradas.

El puntito, como siempre ha hecho ver las cosas con más frenesí... Preparando el petate, no habrá picnic con la cestita, la tortilla, el queso, el vino en bota, alguna que otra lata, los huevos cocidos, el mantel de cuadros... habrá, según parece, una excursión en toda regla, con visitas, baño e incluso con merienda-cena.

El día ha sido una maravilla, ella ha estado superior en todo el contenido de la palabra, extraordinario matutino y hermosa charla de tarde. Lo de estar bien, me temo que se repetirá muchas más veces, sí, es parecido a lo de dejar de fumar, empiezas padeciendo y al final te acostumbras y ya está; en esto también es cuestión de acostumbrase a estar bien, empiezas por sentirte superior y llega un momento en que ya no quieres otra cosa, ¡pues eso!...

Rollo de carne con patatas, ensalada, mencía y tarta... por la tarde, embutidos variados, tortilla española, vinos varios y cava... mucha ternura.

Con la marquesa habrá un mano a mano, de los que nosotros sabemos... hay cosas que hablar y otras que celebrar... ¡Dios nos coja confesados!, cuando nos da por pasarlo bien, lo pasamos bien...

Sentir en un mismo día muchas cosas positivas puede ser un derroche, pero es maravilloso. Poder conjugar el día y la noche o, la mañana y la tarde no ha sido posible casi nunca entre los dos. Si solo vives el día, aquello que a la luz sucede es lo que prevalece. Si lo vivido es la noche, serán la oscuridad y las nocturnidades lo que siempre estará presente. La mañana y la tarde huelen y tienen un sabor diferentes... Es un placer que tú hayas dispuesto en un sólo día querer que la mañana y la tarde se complementasen, porque estabas bien. Vive diferente en un desorden organizado para que estén presentes todos y tú, a tu antojo y conveniencia...

¡Ama a quién quieres amar y deja que te amen!

Baldo
40. RGPI 03/2010/530

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