26 septiembre 2007

Una taza de té, en el viejo café...

La tarde estaba muy bonita pero poco antes del crepúsculo, se levantó un viento incómodo, las ramas de los árboles se zarandeaban y el fresquito otoñal invitaba a retirarse, así lo hicieron. Hay que ver como pasa el tiempo cuando habla de trabajo, ella se expresa de tal manera que en un rato se resume lo que llevaría un día entero asimilar, ¡es realmente buena!

Lleva muy mal la retirada, quizás hubiera sido mejor hacerlo de forma escalonada, así lo habían hablado, pero las cosas han tenido que ser así, porque lo manda doña mandona y, ¡a callar!, porque tiene razón, ¡sólo faltaría!... De pronto se entera de que las cosas desde ahora son de otra manera, ni consulta previa, ni perico de los palotes. Así, desde hoy cuando verla quieras, esperas... La única conclusión aprovechable, es la de no volver, de lo contrario después más habrá de doler... Cada uno en su casita, no se puede jugar con esta cosita, la del corazón, quiero decir... Si no eres serio, porque no lo eres. Si lo eres, no convienes. Nada, ¡mejor en casa!, con la bruja, que no tiene pilas, esa será desde ahora el único amor de su vida... Verdaderamente, difícil va a ser que, después de este meneíto, pueda apetecer otro amorcito... ¡Habrá sido la luna traicionera!, pero éste si que ha llegado, ¡vaya si ha llegado!... Esta la última, pues otra de ninguna manera.

Llegó el otoño y, en un tris tras, llegará el invierno.

Habitar un libro al lado de un buena taza de té, va a ser un buen remedio para los deliciosos atardeceres que puedan quedar libres a partir de este recién estrenado otoño. Faltará la ceremonia de la pipa, habrá que ver si el especialista permite una que otra, ya que, si las cosas no tienen remedio podría hacerse un pacto para llevarlo con cierto nivel, ¿no?... Bueno, de cualquier forma después de una intensa sesión informativa sobre los expedientes, bajo los árboles o, como de costumbre cuando llueve, en el viejo, secreto y destartalado café, con mesitas de mármol, interrumpidos por el infernal ruido de la máquina a vapor, -que más parece la primera locomotora que circuló de Vigo a Ourense- claro que la del tren, está expuesta en el barrio del Puente en la ciudad de las burgas, sino bien podría ser la antigua cafetera del viejo local. Ahora bien, hace un espléndido café ¡ciertamente!... Después de la intensiva sesión, en las tardes de lluvia, el descanso ese día está asegurado. Hoy también.

Y los viernes, esos deliciosos días que suman el quinto, ponerse guapo y salir a tomarse la botellita de vino, jamón serrano, queso de cabra y pan de pueblo muy crujiente, ¡uuummm!... ¡Vivir, que rico es vivir!, cuando se vive bien ¡claro!... Pero nada hay como una taza de té, en el viejo café.

Baldo
RGPI 03/2010/530

No hay comentarios: