30 septiembre 2007

¡Le cuesta tanto pensar en ti!

La frustración, el final de aquello que le producía la bonita ilusión de tener a alguien nuevo, diferente y hermosa, tú. Tenerte a ti, el amor que suyo has sido hasta muy adentro. La imposibilidad de revivir lo perdido, la impotencia y su desesperación. Nos dice que su mente ha forjado una sólida pantalla defensiva, para que nada destruya y malogre la memoria de lo que fue un sueño maravilloso, del que despertó sobresaltado...

Por fin se ha terminado la demanda, todo resultó mejor de lo pensado, son ahora otros los que habrán de dirimir la controversia, ¡la suerte está echada!.

Con las prisas, huevos fritos con judías, tomate y cerveza.

Ayer intentaban comenzar una nueva manera de ver las cosas, buscando ambos la ansiada transformación de lo perdido... Quizás tan solo la paciencia podrá lograr una nueva situación que pueda mantenerles juntos. Otra forma de sentirse pero, ¿dónde guardar aquella admiración?, ¿qué hacer con la terrible angustia?, ¿por qué son así las cosas?.

En esa terrible lucha por no admitir que te ha perdido, ¡le cuesta tanto pensar en ti!

Baldo
49. RGPI 03/2010/530

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